Shabbat Shalom. Parashá Ha’Azinu

En la porción de la Torá de esta semana se lee:

Aunque Di-s es misericordioso y perdonador, es necesario comprender que estas cosas son condicionales. Uno debe entrar en una relación con HaShem mediante un pacto, y como todo pacto, existen términos y condiciones. La parte del versículo citado que quisiera enfatizar en este blog es que la venganza de HaShem recae sobre aquellos que son sus enemigos, es decir, aquellos que lo odian. Muchos podrían consolarse falsamente pensando que no son enemigos de Di-s porque no lo odian. Su error radica en que definen el odio según sus propios términos, en lugar de según los bíblicos. Si uno no abraza el carácter y los valores de Di-s, entonces Él los rechaza. La palabra hebrea שנא deriva de una raíz semítica que significa literalmente “rechazar”. En español, la palabra está cargada de emoción, pero su origen real no describe un sentimiento, sino más bien una decisión cognitiva de ignorar, rechazar o no valorar adecuadamente algo o a alguien.

Cuando uno comprende el verdadero significado, un número mucho mayor de personas caería en la categoría de quienes odian a Di-s. De hecho, hay quienes desean las bendiciones de Di-s, pero no aceptan ni valoran aquello que HaShem considera importante y aprecia. Les animo a que, al comenzar sus estudios bíblicos, registren lo que Di-s dice que ama y luego se pregunten: ¿Son estas cosas importantes para mi? En otras palabras, ¿refleja su comportamiento que las valora?

En medio de los conflictos entre Israel y sus enemigos, muchas personas que se dicen y se consideran seguidoras de Di-s han hecho declaraciones que contradicen la visión de Di-s revelada en la Biblia. Como ciudadano estadounidense, me asombra la cantidad de presidentes que en los últimos treinta años se han identificado como cristianos, pero que, sin embargo, han impulsado políticas hacia Israel totalmente contrarias a las Escrituras. Por ejemplo, las Escrituras declaran en muchos pasajes que, antes de que se establezca el Reino, Di-s traerá de vuelta al pueblo judío a la tierra y se asentarán en los lugares donde vivían los judíos antes del exilio romano. Es triste que la opinión de casi todas las naciones (digo casi todas, pero no se me ocurre un solo país que no la incluya) sea que no se debería permitir que los judíos se asienten en Judá y Samaria. Esto puede ofender a algunos, pero no creo que un seguidor de Yeshúa pudiera tener tal opinión si hubiera leído la Biblia. Lamentablemente, muchos creyentes no dedican tiempo a estudiar la palabra de Di-s. ¿Podría ser este un ejemplo de no valorar las cosas que Di-s aprecia?

Conferencia en Mendoza, Argentina

Nos complace anunciar y publicar la información sobre nuestra primera conferencia en Argentina.

La conferencia se llevará a cabo los días 16, 17 y 18 de octubre, viernes, sábado y domingo, en los auditorios del ministerio JTA Mendoza en Argentina.

La entrada es libre y gratuita, pero es necesario registrarse. A continuación, les comparto el enlace para la página del ministerio JTA Mendoza que contiene la información pertinente al registro de asistentes a la conferencia.

Para leer la información y registrarse, visiten el siguiente enlace (apriete el título) o el enlace.:

Conferencia JTA Mendozahttps://jtamendoza.com/#inicio

Shabbat Shalom. Parashá Nitzvaim-Vayélej

Esta semana se lee una doble porción de la Torá y Baruch ha seleccionado una de ellas para su comentario.

Este Shabbat es el Shabbat anterior a Yom Teruá (Rosh Hashaná); por lo tanto, parashá Nitzavim siempre se lee. La lectura profética habla del Juicio, porque el tema rabínico del Día del Toque del Shofar (el nombre bíblico de esta festividad) es el juicio. La parte final de la lectura profética trata sobre la venida del Mesías. Esta imagen que Isaías presenta de la venida del Mesías con vestiduras manchadas de sangre (véase Isaías 63:1-4) es muy similar a lo que se lee en el libro de Apocalipsis, capítulo 19:11-16, pues en ambos pasajes se habla del Mesías Yeshúa pisoteando las uvas de la ira de Di-s en el lagar del vino de la ira divina.

También es muy importante notar que esta sección revela que, una vez más, el destinatario de la ira de Di-s es Edom. Edom representa a los descendientes de Esaú, que habitaban en lo que hoy es Jordania. Se menciona la ciudad de Bozra, una de las principales ciudades del imperio edomita. Esta profecía concuerda plenamente con la profecía de Abdías, quien también revela que, antes del establecimiento del Reino de Di-s, habrá una guerra entre los hijos de Jacob (hoy los israelíes) y los hijos de Esaú (hoy los palestinos). Si uno estudia bien las profecías, descubrirá que muchas naciones se unirán a Edom para hacer la guerra a Israel. De hecho, algunas profecías aluden a que todas las naciones del mundo se unirán a Edom y atacarán a Israel en la batalla que el Nuevo Pacto llama Armagedón. Todos sabemos cómo termina esta batalla.

El último punto que quisiera mencionar se encuentra en el versículo nueve del capítulo 63 de Isaías. La mayoría de los traductores al inglés o español traducen este versículo de la siguiente manera:

En toda angustia de ellos, Él fue angustiado…”

Muchos eruditos ven este versículo como una referencia a los sufrimientos del Mesías; cuando sufrió en la cruz por nuestros pecados. Si bien estoy de acuerdo en que el Mesías Yeshua sufrió en la cruz por los pecados de la humanidad, hay un problema al usar este versículo para hablar de esta verdad bíblica. El problema es este: el versículo en realidad dice:

En todas sus aflicciones, Él no afligió…”

Si uno revisa el hebreo, notará que antes de la frase, que de hecho podría traducirse como «Él fue afligido», aparece la palabra «no». El mensaje del versículo no es «Él no fue afligido», sino más bien «Él no los afligió». En otras palabras, cuando uno está sufriendo un momento difícil en su vida, no debe decir: «¿Por qué, Di-s, me afliges?», porque HaShem no es la fuente de aflicción; sino que la aflicción proviene de nuestro enemigo: Satanás. HaShem es Quien envió al Ángel de Su Presencia (el Mesías) Quien nos salva en Su amor y con Su misericordia nos redime. El versículo nueve completo dice:

En todas sus aflicciones, Él no los afligió, sino que el Ángel de su presencia los salvó, y en su amor y con su misericordia los redimió, y los acogió y los perdonó por todos los días de la eternidad.”

La palabra traducida como «los perdonó» en realidad significa «levantar», como en aliviar la carga del pecado. Algunas traducciones la traducen como «los llevó», lo cual es una posible interpretación. La última frase, «todos los días de la eternidad», podría ser una expresión idiomática que alude al Reino de Di-s.

Shabbat Shalom. Parashá Ki Tavó

Di-s no cambia, porque no lo necesita, ya que es perfecto. No solo es perfecto, sino también santo. Por lo tanto, aunque puede ofrecer gracia al hombre y ser misericordioso, no puede simplemente ignorar el pecado. Muchas veces me han preguntado que, si la muerte del Mesías paga el precio de todos los pecados, entonces ¿por qué Di-s no puede perdonar a cada individuo y permitirle entrar en su Reino? La respuesta es que para recibir el perdón uno debe pedirlo con fe. No responder adecuadamente a la provisión misericordiosa de Di-s hará que uno sea objeto de su juicio. En la porción de la Torá de esta semana leemos sobre una serie de bendiciones y maldiciones. En la sección que trata sobre las maldiciones se lee:

“…y no habrá salvador.” Deuteronomio 28:29

Esta frase aparece al final de una larga lista de aflicciones que HaShem mismo infligirá a Israel si no responden adecuadamente a su palabra. Existe un método de interpretación de las Escrituras llamado «Kal v’jomer», que significa básicamente «si es pequeño, ¡cuánto más será lo grande!». En el contexto de esta sección, este método indicaría que si Di-s castiga a Israel con juicios tan severos y no ofrece solución alguna por no responder a su palabra, ¡cuánto más castigará a las demás naciones y pueblos!

La razón por la que menciono este tema es que cada vez escucho más, tanto de rabinos como del clero cristiano, que solo el bien puede provenir de Di-s. Si bien es cierto que todo lo bueno proviene de HaShem, como dice Santiago en Santiago 1:17, esto no significa que solo cosas buenas puedan venir de Di-s. Existe una creciente tendencia a que la gente no trate con lo que es desagradable o con lo que no le interesa. Ser seguidor del Di-s de Israel significa obedecer sin permitir que consideraciones personales nos lleven a rebelarnos contra la voluntad de HaShem. Lo cual me lleva al verdadero obstáculo para la gente: la cruz.

La cruz simboliza la muerte y el sufrimiento, dos cosas que la mayoría de la gente no desea. Teológicamente, la cruz representa la máxima expresión del choque entre el mundo y HaShem. El mundo odia la cruz porque es el emblema de la convicción. En otras palabras, la cruz manifiesta el hecho de que soy pecador y no pude salvarme a mí mismo; que dependo de su obra de redención.

En la comunidad creyente se observa un alejamiento de la sangre, el sacrificio y el juicio. Estos tres elementos, por supuesto, están relacionados con la cruz. Volviendo a nuestra parashá, leemos:

«Maldito el que no cumple las palabras de esta Torá, para ponerlas en práctica y todo el pueblo dijo amén» (Deuteronomio 27:26).

Dudo que si Moisés apareciera hoy en una reunión de personas religiosas y citara este versículo, muy pocos responderían de esta manera. ¿Por qué? Porque hemos olvidado que la obediencia, mediante la práctica, es la esencia misma de la fidelidad y la respuesta adecuada a la gracia que salva. Sí, la gracia, y solo la gracia, salva, pero quien ha experimentado esta gracia desea cumplir la voluntad de Di-s.

Oremos este Shabat para que Di-s te muestre cómo levantar tu cruz y seguir a Yeshúa.