Shabbat Shalom. Parashá Re’eh

En las conversaciones de paz entre Israel y los palestinos, la Iglesia suele citar la justicia, la equidad y los derechos civiles como fundamento para apoyar un Estado palestino. Existe una perspectiva teológica errónea que cree que Yeshúa siempre está del lado de los pobres y afligidos. Esto no es cierto. Yeshúa está del lado de la verdad. La verdad es que Di-s prometió la Tierra a los hijos de Jacob. Esto no es cuestión de favoritismo, sino de un llamado. En otras palabras, no es porque Di-s prefiera a los judíos sobre los gentiles que les dio esta Tierra, sino por un propósito. Di-s es soberano y puede elegir a quien desee. Asimismo, puede elegir el método que prefiera para lograr su propósito de establecer su Reino.

En la porción de la Torá de esta semana, HaShem promete expulsar a los gentiles de la Tierra para que Israel habite en ella (véase Deuteronomio 12:29). ¿Es esto injusto, contrario a la naturaleza de un Di-s amoroso? ¡De ninguna manera! Hay que prestar atención al contexto para comprender que esos gentiles eran idólatras e incluso quemaban a sus hijos en el fuego en honor a sus Di-ses (véase Deuteronomio 12:31).

Cabe señalar que cuando Israel cometió los mismos actos (véase Jeremías 7:30-31), ¿cuál fue el resultado? La destrucción del Templo y el exilio babilónico. De hecho, las Escrituras afirman que HaShem castigó a Israel el doble que a los gentiles por sus pecados (véase Isaías 40:2). Si bien Israel ha estado exiliado varias veces, no cabe duda de que, para que el Reino se establezca, Israel debe regresar a la Tierra.

Durante más de veinte años, el mundo ha intentado lograr la paz en Oriente Medio presionando a Israel para que ceda territorio. Estados Unidos de América ha liderado esta iniciativa. Personalmente, creo firmemente que a los EE. UU. no le ha beneficiado esta estrategia; de hecho, considero que se podría argumentar de forma convincente que el resultado ha sido el contrario.

Shabbat Shalom. Parashá Eikev

En la lectura de la Torá de esta semana, se dice que «HaShems no acepta sobornos» (Deuteronomio 10:17). A lo largo de las Escrituras, se menciona en varias ocasiones que quienes ocupan puestos de liderazgo son oredenados a no aceptar sobornos. Sin embargo, la Biblia nunca prohíbe ofrecerlos. ¿Significa esto que es aceptable hacerlo? La respuesta es claramente no. La razón por la que la Escritura solo prohíbe recibir sobornos es que, si no fuera pecado, existiría un incentivo para que las personas intentaran pervertir la justicia, transgredir la ley y ofrecer sobornos. La Biblia enfatiza que aceptar sobornos es incorrecto y, por lo tanto, elimina el incentivo para actuar de esa manera.

A través de esto, uno aprende un principio importante. Si bien una persona debe hacer lo correcto porque es lo correcto, eliminar el incentivo de un pecado en particular puede contribuir en gran medida a que otro no peque. Por eso, el comportamiento pecaminoso nunca puede ser recompensado ni tolerado. Hace unos años me vi involucrado en una situación en la que alguien malversó dinero de la herencia de otra persona. Cuando esta ofensa llegó a conocimiento de las partes involucradas, uno pensaría que el infractor devolvería el dinero y pediría perdón.

Esto no sucedió; en cambio, se recurrió a abogados para negociar un acuerdo. Pasaron años antes de que finalmente se devolviera el dinero. Al final, los honorarios de los abogados, otros gastos y las molestias costaron mucho más que el dinero robado. De hecho, desde una perspectiva puramente financiera, hubiera sido mejor simplemente ignorar la ofensa y resolver la herencia. Muchas personas me dijeron que, como creyente, debía perdonar y ser misericordioso. Sin embargo, esta mala interpretación del concepto de gracia habría sido en realidad una traición a mis responsabilidades hacia el difunto. Además, muchas personas estaban observando. Por ejemplo, los hijos y nietos del infractor seguían de cerca el asunto. Era importante que aprendieran que tal comportamiento no era beneficioso. En otras palabras, era apropiado que comprendieran que no había ningún incentivo para actuar de esa manera. Al final, el infractor solo quería terminar con ese calvario, ya que el dinero dejó de ser relevante y fue devuelto.

En resumen, es fundamental que una sociedad elimine todo tipo de incentivos relacionados con el pecado. Cuando se ignora este principio, el pecado aumenta.

Shabbat Shalom. Parashá Va’etjanan

Esta semana conmemoramos la destrucción de los Templos: Tisha B’Av. Con la conclusión de este día de ayuno, finaliza el período de duelo de tres semanas. Este Shabbat entramos en un nuevo período, los siete Shabbats que hay entre Tisha B’Av y Rosh Hashaná (o Yom Teruá – Fiesta de Las Trompetas). El tema principal es comprender el consuelo que HaShem ofrece a su pueblo a través del Mesías. Dado que los rabinos vinculan Rosh Hashaná con el Reino de Di-s, el consuelo que se menciona en los siete pasajes proféticos muestra una relación entre este consuelo y la redención que HaShem ofrece como medio para prepararse para entrar en su Reino.

En este pasaje de Isaías se encuentra la famosa declaración que se hizo acerca de Juan cuando llamó al pueblo al arrepentimiento a orillas del río Jordán,

Una voz clama en el desierto: ‘Preparad el camino del Señ-r; allanad la senda de nuestro Di-s en el desierto …’” Isaías 40:3

Si se lee la sección completa de Isaías, queda claro que el pasaje simplemente dice: «Prepárense para Di-s, que está a punto de visitar a su pueblo». Es muy significativo que en el Nuevo Pacto o Convenio este mismo pasaje se utilice para anunciar el comienzo del ministerio público de Yeshúa. ¿Cuál es la conexión entre estos dos acontecimientos?

Existen dos posibilidades. La primera es que la forma en que HaShem visita a su pueblo y les brinda el consuelo que, en última instancia, los redimirá, es a través del Mesías. Esto es cierto, pero es necesario un entendimiento más profundo. Esto nos lleva a la segunda posibilidad: que el Mesías no solo representa a Di-s, sino que Él mismo es Di-s. Por lo tanto, ambas posibilidades son correctas. En otras palabras, el uso de esta profecía, que anuncia la venida de Di-s y se cumple en la obra del Mesías Yeshúa, es uno de los muchos pasajes del Nuevo Pacto que señalan la divinidad del Mesías.

Más adelante en esta lectura profética se informa que hay Uno Que gobernará para Di-s. A este se le suele llamar el “Brazo del Señ-r ”.

He aquí que el SEÑ-R Di-s viene con poder, y su brazo gobierna desde Él …” Isaías 40:11

Es importante saber que la palabra traducida como “brazo” proviene de la palabra hebrea que puede significar “semilla”, “descendiente” o “hijo”. Por lo tanto, es más preciso traducir el versículo,

He aquí que el SEÑ-R Di-s vendrá con poder, y su Hijo reinará de entre él …”

Tisha B’Av 5786

La mayoría de los seguidores de Yeshua probablemente no estén familiarizados con la fecha del Nueve de Av. Esta fecha es, en efecto, un día triste, ya que tanto el Primer como el Segundo Templo fueron destruidos en ella. Esta destrucción no fue accidental, pues el término Av significa Padre, y fue el Di-s de Israel quien devastó ambos Templos como muestra de …

Este es el último artículo de Baruch sobre el Nueve de Av. Pueden leer el artículo completo en formato PDF siguiendo este enlace aquí o haciendo “click” en el título arriba o la imagen.

Shabbat Shalom. Parashá Devarim

Llamamos a este Shabbat Shabbat Khazon (visión) debido a la visión que tuvo Isaías de la destrucción del Templo. Siempre leemos este parashá y haftará el sábado anterior a Tisha b’Av, el día que conmemora la destrucción de los Templos. Lo principal que quisiera enfatizar en la lectura profética de esta semana es cómo Isaías habló de la Ciudad Santa de Jerusalén. Él escribe:

«Si el SEÑ-R de los Ejércitos no nos hubiera dejado un remanente, seríamos como Sodoma y Gomorra». Isaías 1:9

Es importante comprender el lamentable estado espiritual de Judá antes de la destrucción del Primer Templo; esto es lo que Isaías revela. ¡Observe que Jerusalén era casi tan perversa como Sodoma y Gomorra! La ira que Nabucodonosor desató sobre el pueblo judío fue severa; sin embargo, no fue la peor época para Israel. Quizás el Holocausto venga a su mente como la época más horrible para el pueblo judío. Hasta ahora, estaría de acuerdo en que el Holocausto fue, en efecto, la peor época. Pero la pregunta que debemos hacernos es: ¿habrá un tiempo de sufrimiento aún peor que el Holocausto para Israel? Con profunda tristeza debo responder que sí.

Este tiempo se conoce proféticamente como la «Prueba de Jacob». Son los últimos tres años y medio antes del regreso del Mesías para establecer su Reino. Algunos protestarán diciendo que nadie sabe cuándo regresará el Mesías. Esto es cierto, pero se refiere a la reunión de la congregación de los redimidos, comúnmente conocida como el Arrebatamiento. Nadie sabe cuándo tendrá lugar el Rapto. Lo único que nos dice la Escritura es que será poco después de la abominación desoladora. ¿Qué tan pronto? Este es el punto: nadie sabe el día ni la hora, pero el período general se indica mediante una lista de eventos proféticos. Es después del Arrebatamiento que comenzará la prueba de Jacob.

Es durante este período de tiempo que Jerusalén declinará espiritualmente de forma pronunciada, hasta el punto de que leemos,

Sus cuerpos estarán en la calle de la gran ciudad que se llama espiritualmente Sodoma y Egipto, donde nuestro Señ-r fue crucificado.” Apocalipsis 11:8

Esta parte del libro del Apocalipsis habla del fin de los tiempos y compara a Jerusalén con Sodoma. Nótese la diferencia con lo que dice Isaías. Isaías afirma que Jerusalén casi alcanzó el estado espiritual de Sodoma y Gomorra, mientras que el libro del Apocalipsis revela una decadencia tan grave como la de Sodoma. Otra diferencia importante es que, en lugar de mencionar a Gomorra, como cabría esperar, se menciona a Egipto. ¿Por qué? Egipto también carecía espiritualmente de la verdad de Di-s. Sin embargo, Di-s se manifestó profundamente en Egipto, y este fue un lugar de redención.

Aunque Jerusalén en los últimos días estará espiritualmente alejada de la verdad de Di-s, Él se revelará poderosamente y manifestará su redención en esta ciudad. El mensaje es este: así como Isaías animó al pueblo diciéndole que, a pesar de su visión de destrucción, Di-s no abandonaría por completo a su pueblo, sino que habría un remanente que regresaría a Di-s y experimentaría sus promesas, así también en los últimos días Di-s no abandonará a su pueblo, sino que se manifestará y manifestará su redención mediante la segunda venida de Yeshúa.