
Parashá: Ki Tisa (Porque elevarás – modismo que significa “hacer un censo”)
Lectura de la Torá: Éxodo 30:11-34:35
Lectura profética: 1 Reyes 18:1-39
Parashá Ki Tisa
“Glorificando a Di-s mediante la obediencia a sus mandamientos”
En el parashá de esta semana, Moisés asciende una vez más al Monte Sinaí para recibir el segundo juego de Tablas. Estuvo en el monte cuarenta días y cuarenta noches, y se nos dice que no comió pan ni bebió agua (véase Éxodo 34:28). Esto es muy similar a lo que se lee sobre Yeshúa, pues también fue tentado en el desierto durante cuarenta días y cuarenta noches, durante los cuales no comió ni bebió nada (véase Mateo 4:2 y Lucas 4:2). ¿Cuál es la conexión entre estos dos versículos?
El número cuarenta aparece numerosas veces en las Escrituras y se relaciona con una transición o un cambio. Ciertamente, cuando Moisés recibió la Torá y descendió al pueblo para darles esta revelación de Di-s, representó una nueva dispensación para los hijos de Israel. En otras palabras, mediante la Torá, los hijos de Israel ahora conocerían la voluntad de Di-s. Yeshúa, durante esos cuarenta días de tentación, demostró que había vencido la tentación de Satanás, lo cual fue fundamental para que lograra la victoria/salvación de la humanidad. ¿Qué usó Yeshúa para combatir esta tentación satánica? La respuesta es, por supuesto, la Torá. Por lo tanto, los mandamientos, si bien no otorgan la victoria, se relacionan con el estilo de vida victorioso de quien la ha vencido.
Además de los cuarenta días y cuarenta noches, existe otra similitud: ni Yeshúa ni Moisés comieron nada durante esos cuarenta días. ¿Cuál es el significado del ayuno durante este período? El ayuno se relaciona con la abnegación mientras se confía en Di-s. Esta confianza se basa en confiar en que Di-s proveerá una provisión sobrenatural, en lugar de depender de lo natural. El mensaje del parashá de esta semana es que no se puede recibir verdaderamente la Torá, es decir, la voluntad de Di-s, por medio de la carne. Más bien, solo cuando uno se presenta ante Di-s con fe y con un espíritu de dependencia de Él, se le otorga la capacidad de recibir y cumplir la Palabra de Di-s.
Esta sección concluye con el pueblo notando que el rostro de Moisés se había vuelto radiante, es decir, reflejando la gloria de Di-s. ¿No sería apropiado que otros pudieran ver la gloria de Di-s irradiando de los creyentes, debido a nuestra obediencia a la verdad bíblica?

